lunes, 26 de enero de 2009

Victoria & Albert


Ayer visitamos uno de los museos que nos quedaban por ver, el Victoria & Albert Museum de artes decorativas y diseño. Tiene de todo, desde reproducciones a tamaño natural de la columna de Tranajo, el David de Miguel Ángel, o el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago, hasta ropa de diferentes épocas, joyas, retablos, rejas, vidrieras, lámparas, cerámica, muebles, juguetes, escultura, dibujos, cuadros y un sinfín de objetos de lo más variado. En general, cualquier cosa que esté decorada y/o sirva para decorar, ya tenga 40m de altura o apenas unos milímetros.


La famosa columna ha tenido que ser dividida en dos para que entrara en el edificio. Es un molde de escayola hecho en el siglo XIX, se ve que los romanos no les dejaron llevársela por las buenas como hicieron con otras muchas cosas. Parece que hoy en día algunos detalles del friso se aprecian mejor en esta copia que en el original, porque un siglo de humo de motorino han hecho mella en el mármol. Esperemos que no le pase lo mismo al Pórtico de la Gloria que asoma por detrás...

La música también suele ser "decorativa": además de una colección enorme de instrumentos, encontramos esta estatua de Händel, componiendo idílicamente... en ropa de andar por casa y sin peluca.
En un lateral de esta misma sala estaban expuestos varios dibujos de los "jardines de moda" del siglo XVIII, a los que la jet-set londinense acudía a pasear el palmito cotillear a gusto. Entre las explicaciones correspondientes se contaba el "susedido" del estreno de la Música para los Reales Fuegos Artificiales del arriba retratado. El ensayo general fue un éxito y se hizo en los jardines de Vauxhall, no muy lejos de nuestra casa (ojalá hubieran dejado los jardines, ahora es una zona industrial gris y fea). Pero cuando llegó la hora de la verdad, en el parque de Saint James, enfrente del Palacio de Buckingham, la cosa se torció: llovió, el pavellón que habían levantado para el evento se quemó por culpa de los fuegos artificiales y algunos de los asistentes perdieron la calma, provocando una pelea.
¿Qué fue de los pobrecitos músicos? ¿Cobraron ese día? ¿Tal vez fueron ellos los que empezaron la pelea? ¿Se tiró Händel de su famosa peluca?

No hay comentarios: